lunes, 7 de marzo de 2016

Ciencias Sociales.





IMPERIALISMO

Imperialismo es una doctrina, conducta, tendencia o sistema de aquellos regímenes que desean expandir su dominio hacia otro u otros territorios a través de la fuerza (tanto militar, como política o económica).

Un estado imperialista, por lo tanto, desea imponerse sobre otros países y ejercer su control. Se trata de naciones que tienen una gran fuerza y que no dudan en utilizarla, ya sea de manera directa o indirecta, sobre los más débiles.

Las principales características del imperialismo son: 

·    La dominación: Ya sea por la vía económica, política y/o militar. Utilizada para garantizar la dependencia y el control de territorios de los cuales sustrae recursos, y con los cuales abastece las necesidades de su sistema político.

·    Generan dependencia en los países dominados: Deuda externas, comprometen los países a TLC, involucran en guerras a los países pequeños para no invertir en ellos (misiones internacionales en trabajos de ayuda humanitaria, etc.) 

·       Establecen las reglas, económicas, políticas y legales internacionales: Ejemplo la moneda de cambio mundial: El dólar, Precios de la bolsa de valores, etc. 



   


CAUSAS

ECONÓMICAS.

La crisis de 1873 provocó el descenso de los precios, productos propios de cada país prohibiendo la entrada de artículos extranjeros o grabándolos con impuestos. Esto dio lugar a la necesidad de encontrar nuevos mercados que no estuvieran controlados por dicho sistema. Por otra parte, potencias capitalistas europeas como Inglaterra, Países Bajos y Francia necesitan dar salida a su excedente de capital y lo hacen invirtiéndolo en países de otros continentes estableciendo préstamos, implantando ferrocarriles, instalando puertos, etc. Además, estos países necesitan buscar materias primas para sus industrias, ya que empiezan a agotarse o a escasear en Europa por el imperio simbólico que fue conquistado por América.

DEMOGRÁFICAS.

En Europa, entre 1850 y 1914, se produjo un gran aumento demográfico, llegando incluso a duplicarse su población, por lo que en algunos países empezaban a escasear los recursos. 
Gran parte de la población, unos 40 millones de europeos, no tenían otra salida que marcharse a las colonias de su respectivo país ya que no contaban con trabajo, ni con alimentos suficientes para abastecerse todos, por ello cambiaron su residencia en busca de riquezas y mejores condiciones de vida.

DARWINISMO SOCIAL.

Adoptado por los imperialistas, sobre todo en Inglaterra, para excusar sus actuaciones. Tras conocer las teorías de Darwin sobre la evolución de las especies por selección natural, sostenían que, al igual que las distintas especies o razas, las sociedades más avanzadas tenían derecho a imponerse y a seguir creciendo, aunque fuera a costa de las más inferiores o retrasadas.

CIENTÍFICAS.

Existía un fuerte interés por descubrir y analizar nuevas especies de animales y plantas, conocer nuevos territorios y realizar investigaciones de todo tipo.

TÉCNICO-POLÍTICAS.

Algunos políticos quieren hacer olvidar rápidamente sus derrotas consiguiendo nuevos territorios.

MILITARES Y GEOESTRATÉGICA.

Las razones geoestratégicas eran resultado de la competencia por el dominio de rutas navales (escalas necesarias para el reportaje de los buques) y de espacios continentales clave, como la denominada área pivote del Asia Central o el imperio continuo en África (la continuidad territorial entre las bases navales en mares opuestos).








CONSECUENCIAS

DEMOGRÁFICAS.

En general, la población casada sufrió un incremento al disminuir la mortalidad, por la introducción de la medicina moderna occidental y mantenerse una alta natalidad. Ello se tradujo en un desequilibrio entre población y recursos, que aún hoy día persiste. No obstante, en algunas zonas, la población autóctona sufrió una drástica reducción (especialmente durante la primera fase del imperialismo), como consecuencia de la introducción de enfermedades desconocidas (viruela, gripe, etc). En otros lugares, la población indígena fue simplemente reemplazada por colonos extranjeros.

ECONÓMICAS.

La explotación económica de los territorios adquiridos hizo necesario el establecimiento de unas mínimas condiciones para su desarrollo. Se crearon infraestructuras destinadas a dar salida a las materias primas y agrícolas que iban destinadas a la metrópolis. Las colonias se convirtieron en abastecedoras de lo necesario para el funcionamiento de las industrias metropolitanas, mientras éstas colocaban sus productos manufacturados en los dominios. La economía tradicional, basada en una agricultura auto-suficiente y de poli cultivo, fue sustituida por otra de exportación, en régimen de monocultivo, que provocó, en gran medida, la desaparición de las formas ancestrales de producir y la extensión de cultivos.

SOCIALES.

Las consecuencias sociales se manifestaron en la instalación de una burguesía de comerciantes y funcionarios procedentes de la metrópolis que ocuparon los niveles altos y medios de la estructura colonial. En algunos casos, se asimilaron determinados grupos autóctonos dentro de la cúspide social. Se trataba de las antiguas élites dirigentes y de miembros de determinados cuerpos del ejército o la función pública colonial. En ambos casos su asimilación fue acompañada de una profunda occidentalización. Cuando, a raíz del proceso de des-colonización, comienzan a surgir estados a partir de lo que fueron colonias, esos grupos sociales ocuparán una posición relevante en la administración y el gobierno de los nuevos países.

POLÍTICAS.

Los territorios dominados sufrieron un mayor o menor grado de dependencia respecto a la metrópoli, en función del tipo de organización administrativa que les fue impuesto. Sin embargo, esta dependencia no estuvo exenta de conflictos, que fueron el germen de un anti imperialismo protagonizado generalmente por las clases medias nativas occidentalizadas, que reclamaban la toma en consideración de las tradiciones autóctonas. Ello se canalizó a través de las premisas del juego democrático que las metrópolis defendían para sí mismas pero que negaban a sus colonias: libertad, igualdad, soberanía nacional, etc.

CULTURALES.

El imperialismo condujo a la pérdida de identidad y de valores tradicionales de las poblaciones indígenas y a la implantación de las pautas de conducta, educación y mentalidad de los colonizadores. Asimismo, supuso la adopción de las lenguas de los dominadores (especialmente el inglés, el francés y el español). Ello arrastró a una fuerte aculturación. La religión cristiana (católica, anglicana, protestante, etc) desplazó a los credos preexistentes en muchas zonas de África o bien se fusionó con esas creencias, conformando doctrinas de carácter sintético.

ECOLÓGICAS.


La introducción de nuevas formas de explotación agrícola e inéditas especies vegetales y animales provocaron la modificación o destrucción de los ecosistemas naturales. Así, por ejemplo, el bisonte fue casi exterminado en las praderas americanas; el conejo se convirtió en una auténtica plaga tras su introducción en Australia, donde carecía de depredadores naturales; las grandes selvas tropicales fueron objeto de de-forestación causada por la sobre explotación maderera y la introducción de los monocultivos de plantación; los ríos fueron contaminados con residuos procedentes de los sistemas de extracción de metales preciosos.¨

COLONIALISMO


 Son territorios ocupados y administrados por un gobierno anteriormente ajeno a éstos, mediante la conquista o asentamiento de sus súbditos, y en el que se impone una autoridad extranjera. Puede hablarse de colonialismo cuando un pueblo o gobierno extiende su soberanía y establece un control político sobre otro territorio o pueblo extranjero como fuente de riqueza y de poder. Esta relación concluye cuando el pueblo subyugado alcanza su soberanía o cuando se incorpora a la estructura política de la potencia colonial en igualdad de condiciones. 
Es la influencia o la dominación de un país por otro más poderoso de una forma violenta, a través de una invasión militar, o sutil, sin que intervenga la fuerza. Esta dominación puede ser política, militar, informativa, cultural, económica o étnica. También se le puede llamar neocolonialismo para hacer referencia a una  dominación de tipo económico, e incluso político, sobre un estado jurídicamente independiente. En sentido similar se utilizan los términos imperialismo y nuevo imperialismo. 
La importancia colonial y su historio-grafía ha tenido un gran rolo dentro de las disciplinas históricas, y se ha visto robustecida en los últimos años a raíz de la necesidad de comprender mejor los procesos globales.

 CARACTERÍSTICAS.
  •  Explotación económica: Los intereses económicos de la potencia extranjera son siempre el principal motivo de la colonización. Según sus necesidades y recursos del país colonizado, la metrópoli explota las riquezas agrícolas, forestales o mineras del territorio. Sin embargo, frente a una explotación constante y generalizada, la colonización significó también para no pocos países el establecimiento de las bases para un desarrollo industrial y económico autónomo.                                                           
  • Dependencia política: Todas las decisiones importantes relativas a la metrópoli eran tomadas por la metrópoli, y cualquier acción política contraria a esa situación de dependencia es reprimida por la potencia colonial. 
  • Barreras sociales: La nación colonizadora instala en el país colonizado sus cuadros administrativos, militares y económicos, que viven de espaldas a la población interior. Esta mantiene con ellos únicamente relaciones de subordinación.
  • Sistema ideológico de justificación: El colonizador auto-justifica su dominación e induce a la aceptación de esta en forma voluntaria por la población. La justifica generalmente por su superioridad racial y cultural. 
  • Actitudes psíquicas: El trato del colonizador en relación con el colonizado está constituido por una mezcla de paternalismo, menosprecio y temor. Por su parte, el colonizado mira al otro como extraño e inalcanzable. En un estado final, la equívoca admiración que siente por el dominador se convierte en odio y hostilidad.                      
  • Formas de dominación: Las tropas coloniales, como la Legión Extranjera, ocuparon grandes comarcas. Solían apoyarse en soldados nativos que operaban como mercenarios; por ejemplo los gurkas en Nepal y los cipayos en India. En otras oportunidades, hábiles diplomáticos, respaldados por el poderío militar, promovieron el enfrentamiento entre los pueblos autóctonos, para luego aparecer como árbitros y pacificadores.



RACISMO


El concepto de "raza" aparece y se desarrolla en España de manera simultánea a los procesos de conquista del sur de la península ibérica y de América.
El Imperio Español en América sostuvo que existían tres razas puras (blanca, negra e indígena) y una serie de "cruzas" entre personas de diferentes razas, también llamadas "castas" (mestizos, chinos, zambos, mulatos, salto atrás, etc.).
El sistema español de clasificación racial de las personas en América fue una evolución de la doctrina de limpieza de sangre que había aparecido en España en el siglo XIV para segregar a la población conversa de judíos y moros en la península ibérica, creándose una diferenciación entre “cristianos viejos” y “cristianos nuevos”.
En América, la clasificación de las personas según su pertenencia racial que hizo el Imperio Español conformara un sistema jerárquico de estratos sociales en el que los hombres blancos estaban en la cima y las mujeres negras en la base, según la pureza o impureza de su sangre que se establecía según su raza o su cruza racial.


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RESUMEN MODERNIZACIÓN EN COLOMBIA

Por el tamaño de su territorio y economía, Colombia llegó retardada al proceso de modernización latinoamericano. Comenzó pobre y con sus estructuras más atrasadas.
La producción y comercialización del café sirvió de base para comenzar un rápido avance hacia la organización social capitalista.

También llegó tarde a la modernización porque el cuasi-estado junto con la iglesia no se adaptaron a los cambios, desatando violencia y conflictos. Estos conflictos pusieron a prueba la capacidad política en proceso de modernización.

Se dan 5 secciones:

  1.  La formación del pacto político: un clima de modernización surgió tras el aumento del café en el mercado internacional en la década de los años XX. La consecuente monetización se apoyaba en los ingresos cafeteros en la llamada indemnización norteamericana. La estructura social que se desarrolló hubiera sido difícil de lograr, de no existir una coincidencia previa de principios en los grupos dominantes estratégicos: Ejecutivo y Judicial. A parte de la frustrada reforma agraria y una tenue política redistributiva al inicio de frente nacional, solo un débil intento de redistribución del ingreso. La concentración de la riqueza y el ingreso guardan relación con el problema de desbalance regional en la modernización social.
  2. Revolución de las expectativas: las provisiones gradualistas del llamado “Desmonte del frente Nacional” se encontraron al inicio de su ejecución en 1974 con un estado ya caracterizado sus dos éxitos: primero, como factor de integración de los nuevos grupos sociales y segundo como medio de continuidad de las tendencias económicas. En este momento el país atravesaba un momento crucial, se trataba de decidir sobre la continuidad del régimen o su re definición. El indicador más claro de las dimensiones del problema y de la responsabilidad que no supo ni quiso afrontar el gobierno fue el paro nacional de mes de septiembre del año 77
  3.  El estado que todos buscan: se comienza el deterioro de la fortaleza política por la aparición de guerrillas radicalizadas. El gobierno de López definió el curso del legado frente nacionalista. Se caracterizó por ser una contradicción. El bloqueo político del nuevo sistema de identificó:  El clientelismo de un bipartidismo con monopolio de poder institucional, pero incapaz de responder en ese plano a los requerimientos sociales. Los reductos oligárquicos de sistema político en una sociedad ansiosa de nuevos espacios de participación. El en trabamiento de funciones entre el ejecutivo   y el legislativo en un estado enfrentado a exigencias de flexibilidad. 
  4.  la marcha por el filo del caos. La estabilidad de los sistemas económicos y político, apoyada en la rigidez de la distribución de bienes y servicios y en un sistema de poder cerrado y circular, contrasta­ba con la diversidad de las fuerzas de la sociedad y su necesidad de construir espacios económicos, sociales y políticos para crecer y legitimarse.
Los tres gobiernos que transcurrieron entre 1978 y 1990 (Julio César Turbay Ayala, Belisario Betancur y Virgilio Barco) enmarcan el desarrollo de una crisis política planteada con anterioridad.
Al modelo represivo del presidente Turbay se contrapuso el del diálogo de Betancur, y a éste el de la mano tendida y el pulso firme del mandatario Barco. Todos y cada uno de ellos estuvieron cruzados por el desborde violento de los conflictos y en todos se buscó acomodo dentro de un estado que la mayoría de los grupos dominantes estima inmodificable.
 En el proceso sobresale el sorpresivo resulta­do de la simbiosis entre intereses económicos y políticos domi­nantes: continuidad, con leves altibajos, de la estabilidad económica, en contraste con la desequilibrada barahúnda política. "A la economía le va bien y al país le va mal" fue la frase que el Presidente de la Asociación Nacional de Industriales, ANDI, pronunció en 1987, en medio de cientos de asesinatos.
La fragilidad de los parti­dos se disimulaba con su presencia dominante en las lides electo­rales,93 reflejo de su manejo del sistema, lo que retardó la percepción y la aceptación de la crisis por parte de jefes políticos y dirigentes económicos que se creían dueños del destino nacional.
Una de las consecuencias de la pérdida de presencia bipartidista fue el aumento de la influencia política directa de los gremios domi­nantes de la economía.
 y al frecuente intercambio entre liderazgos gremiales y altos cargos gubernamentales, se añadió su papel de cuasi partidos, que coincidió con una posición crítica frente al bipartidismo.
El único gremio que casi no aparece en el horizonte políti­co es el de los cafeteros, precisamente por ser el más poderoso y por actuar, a la manera bipartidista, por dentro del Estado. Pero a partir de los años ochenta se han debilitado los términos de su estrecha relación con el Estado, lo que traduce la disminu­ción de la participación del café en las exportaciones. A partir de 1980, los precios internaciona­les del café se vinieron abajo y la economía se estancó.
El gobierno del presidente Barco reforzó el endeudamiento inicia­do con Turbay, el cual llegó a los 18.000 millones de dólares en 1990. Terminaba el amañado argumento de la excepción del caso colombiano en América Latina. El peso del llamado servicio de la deuda pasó a ser el primer factor en las consideraciones fiscales98. Trastabillaba la estabilidad de la economía. En 1990, la inflación moderada que ayudó por años a la acumulación de capital se colocó al borde del abismo al traspasar el 32 por ciento. Pero el hecho fue celebrado en silencio por el sector financiero que tuvo un año bandera en sus ganancias.
Entre 1978 y 1990, la contribución del Estado a la estabilidad de la economía de los sectores dominantes no tuvo mayores sobresal­tos, si se exceptúa la crisis financiera del año 82. Pero un problema subsidiario, el de la "economía social", iba paralelo al modelo de prosperidad de la economía oligopólica. Ocurría en las pequeñas empresas. Transcurría en los sectores obreros, campesi­nos y desclasados, en las numerosas pero débiles instituciones de base, en los estratos bajos e intermedios de las antiguas y emergentes clases medias.
La inauguración de la autonomía en el manejo del orden público por parte de los militares durante el gobierno del presidente Turbay (1978-1982), gestaba durante los gobiernos anteriores, fue el reflejo de la primera visión de una crisis política que emer­gía. Veían que el libertinaje era apro­vechado por el comunismo internacional, que se materializaba en las guerrillas y se cultivaba en las expresiones sociales de crítica al sistema, lo cual exigía medidas rápidas y efectivas.
La administración Turbay se empapó de este modelo de interpreta­ción y tratamiento de una naciente crisis colocada en una latitud distinta de la que fue objeto de burdas medidas de fuerza. Los dramáticos altibajos de su curso, administrados bajo las normas del llamado Estatuto de Seguridad, son importantes para entender el resultado político de ese gobierno. Una muestra de hechos destaca el protagonismo del grupo guerrillero M-19: el escándalo internacional por la toma de la Embajada de la República Domini­cana repleta de Embajadores; el robo cinematográfico de 5.000 armas en pleno corazón de los cuarteles militares de la ciudad de Bogotá, la osadía, plena de ingenuidad, que permitió la captura casi inmediata de la dirigencia de ese grupo y su juzgamiento posterior con gran publicidad.
Estos y otros hechos se presentaron en medio de una sistemática, aunque poco sofisticada violación de derechos humanos por parte de los organismos armados del Estado.
Virgilio Barco (1986-1990), Presidente con poca capacidad en el manejo político, pero uno de los más liberales en la vida contem­poránea nacional, asumió su cargo con la legitimidad que desde 1982 han detentado al inicio de sus períodos los mandatarios. Aunque de manera contradictoria, dando tumbos y rompiendo con el formalismo de un supuesto Estado de derecho (contrapuesto a la realidad del estado de sitio casi permanente), el presidente Barco demostró que era factible hacer un uso efectivo del presi­dencialismo. Sin habilidad, pero con terquedad, solitario, bus­cando aislarse de las influencias de la clase política y de la dirigencia empresarial, sin olfato político, pero con voluntad, tratando de sacarle el quite a las contingencias y, ante todo, desbordado por las circunstancias de una veloz y variada sucesión de coyunturas.
Con un rechazo al Parágrafo del ordinal primero del artículo 120 de la Constitución (el de la participación adecuada y equitativa del segundo partido en votos), el presidente Barco pretendió adelantar un gobierno de partido enfrentado a una oposición que pudiera canalizar el descontento social acumulado, para institucionalizar de esta manera los conflictos y acabar con su desborde violento. Su decisión fue facilitada por la arrogancia del ex presidente Pas­trana quien aceptó el desafío creyendo ser el dueño de un partido homogéneo y disciplinado que, para mayor claridad de su futuro promisorio, rebautizó como Partido Social Conservador.
A mitad del período de gobierno ya se percibía la inoperancia del modelo, pero había que persistir, tercamente. Al final, fracasó simplemente porque sus supuestos eran falsos. Primero, no exis­tía un partido, el liberal, que cumpliera el papel de partido de gobierno; era solamente una federación de facciones en competen­cia cerrada por el usufructo del poder. Un partido de gobierno requiere disciplina, jerarquías operantes e ideologías que inter­preten las políticas del gobierno. Segundo, no existía tampoco un partido que pudiera colocarse en el papel de aglutinante de la oposición. Terce­ro, la expresión institucional por excelencia del sistema de democracia representativa es la relación entre el Ejecutivo y el Congreso. En Colombia, su articulación clientelista no permite una fluida gobernabilidad. Y cuarto, la única antena receptora disponible de institucionalización de fuerzas contrapuestas al Gobierno era la Unión Patriótica, pero su potencialidad fue anulada prontamente.
5. ¿hacia un nuevo pacto político?
La "guerra del presidente Barco" trajo al campo político y en especial al Estado varias consecuencias fundamentales. En primer lugar, frenó el rápido debilitamiento estatal de los años ante­riores. Los funcionarios sobornados, amenazados o asesinados son transitorios frente a las institucio­nes. Por medio de sobornos y chantajes, el narcotráfico había personalizado las instituciones, en una especie de remedo del sistema político del clientelismo.
La segunda consecuencia de la guerra del Presidente fue el alto que hizo en el camino el proceso de descomposición de las Fuerzas Armadas. Esa descomposición puede apreciarse a través de tres vertientes. La primera, viene de tiempo atrás. Guarda relación con la compenetración de la ideología de la seguridad nacional y el anticomunismo, al corromper el desarrollo profesional de las instituciones armadas, sobre todo de las militares. Una segunda vertiente de descomposición de los cuerpos armados del Estado ha sido su alianza con los grupos paramilitares113. Comenzó en los primeros años de la década de los años ochenta, cuando se aprovechó un malhadado decreto del segundo gobierno del Frente Nacional que autorizaba a los campesinos a armarse en grupos de autodefensa frente a los bandoleros que en aquel tiempo asolaban ciertas regiones.
La última vertiente de descomposición militar es la corrupción derivada de la compra de conciencias por parte del narcotráfico. Había calado hondo, no sólo en el Ejército sino en la Policía. "La guerra" obstruyó el paso para su fácil difusión
La tercera consecuencia de la embestida del gobierno Barco fue el bloqueo de la tendencia de bipolarización de la contienda políti­ca observada desde el año 88. Aunque no es fácil separar en dos extremos a una sociedad regionalizada, diversificada y multipo­lar en sus centros de poder, la confrontación de la violencia tendía a agrupar dos bandos ideológicos intransigentes. Fenómenos como el del abortado Movimiento de Renovación Nacional, MORENA, centralizado en el Magdalena Medio, acaudillado por ideólogos del paramilita­rismo y legitimado por la ideología anticomunista, dan pie para pensar en la peligrosidad de la tendencia.
Una consecuencia final de "la guerra" fue la aclaración de la escena en términos favorables al proceso de apertura política y pacificación negociada. Al delimitar los frentes de batalla con la identificación y jerarquización de los enemigos, se pudieron culminar en mejores términos las negociaciones del gobierno con el M-19 e iniciar conversaciones con el EPL. Además, por vez primera, el gobierno se preocupó al menos por discutir el signi­ficado del derecho internacional de los conflictos armados y su eventual aplicación en las luchas armadas internas de una nación. Parte importante del favor que, contradictoriamente, hizo "la guerra" a las condiciones de apertura democrática fue su influen­cia sobre los resultados electorales de las dos elecciones del primer semestre de 1990, y la decisión política de la Corte Suprema de aprobar el decreto que autorizaba contar un voto extra que en realidad se convirtió en plebiscito.
Las consecuencias políticas de "la guerra" aparecieron juntas en el horizonte una vez posesionado el presidente César Gaviria Trujillo en agosto de 1990. El condicionamiento sucesivo de los gobiernos a partir de 1978 tuvo su momento culminante en 1990. Incluso se aprecia en términos orgánicos: buena parte de la infraestructura de los recursos humanos que rodean al Presidente, comenzando por la misma figura de Gaviria, se trasladó al presente gobierno. La institución asesora de las consejerías fue una herramienta que el Estado desarrolló a lo largo del proceso crítico de la década. Con Betancur fue informal, auxiliar, alejada, representada fiel­mente por lo que se conoció como "comisionistas". Con Barco se volvió mixta: formal e informal, ampliando la primera y reducien­do la segunda.
El gobierno del presidente Gaviria fue desbordado por un cúmulo de circunstancias. Atendió a muchas y sus resultados son ambiva­lentes. Convocó a elecciones para la Asamblea, las cuales refle­jaron, por vez primera en la historia nacional, cierta represen­tación de las variadas fuerzas políticas del país. En teoría, se dio vía libre para modificar constitucionalmente todas las insti­tuciones del Estado.
El gobierno acudió a la consulta ciudadana para apoyar su proyec­to de reformas a la Constitución. En él se tomaron clamores de cambios, pero se eludieron asuntos fundamentales, como el larga­mente evadido problema de la defensa nacional. En febrero de 1991, al iniciar su trabajo la Asamblea, no existían más proyectos para discutir.

 Si se quiere avanzar en un proceso democrático, las reformas futuras deberían orientarse hacia la privatización real de la economía oligopólica y la consecuente devolución del carácter público al Estado. No se trata de desestabilizar a la economía, sino de separar al Estado del servicio prioritario a los oligopo­lios. El Estado debe dejar de ser el coto de caza de antiguos y nuevos privilegios. Además, hay que aceptar la necesidad de abandonar el legado oligárquico, soberbio y autocrático, del reformismo desde arriba. La participación política debe ser la insignia del proceso político en curso.



FOLLETO





                        GUERRA FRÍA

La llamada guerra fría fue una carrera armamentística y una guerra estratégica, un enfrentamiento político, económico, energético e ideológico donde participaron todos los países a nivel mundial divididos en dos grandes bloques:


  1. El occidental y capitalista, que contaba con Estados Unidos como líder
  2. El oriental y comunista, liderado por la Unión Soviética


Causas:
Las causas principales de este conflicto fueron políticos y se buscaba la implantación de su propio modo de gobierno y modelo económico a nivel mundial.
Se sitúa justo después de la segunda guerra mundial, las fechas concretas serían entre 1947 y 1991, en un ambiente de vencidos pero no derrotados, vencedores pero no satisfechos, y mucha tensión a nivel internacional. Se desarrollaron pequeños y variados focos de tensión y guerras concretas.

Fases:

·         La primera, llamada de máxima tensión, va de 1947 a 1953, en la que se suceden dos acontecimientos importantes, la crisis de Berlín en 1947 y la Guerra de Corea entre 1950 y 1953.
·         La segunda fase, llamada coexistencia pacífica, va de 1953 a 1963, donde sucedieron hechos trascendentes como la pérdida del monopolio nuclear por parte de Estados Unidos, la muerte de Stalin, el presidente del consejo de ministros de la Unión Soviética, y Eisenhower obtiene el poder en los Estados Unidos. Además, se inician varias negociaciones a nivel internacional, pero los conflictos no cesan, la Guerra del Vietnam, entre 1955 y 1975, y en 1962 se genera la Crisis de los Misiles en Cuba.
·         La tercera fase, llamada período de distención, va de 1963 a 1979, en la que se intenta frenar la carrera armamentística por medio de los acuerdos SALT I y SALT II, lo que ayuda a disminuir la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Se producen una serie de golpes de Estados militares a lo largo de la región latinoamericana.
·         La cuarta fase, llamada rebrote de la Guerra Fría, va de 1979 a 1989,  y se caracteriza por el reinicio de la carrera armamentística, lo que vuelve a generar gran tensión mundial. Se da la invasión Soviética en  Afganistán, en 1979. Ronald Reagan sube al poder en Estados Unidos en 1981, mientras que Mijaíl Gorbachov lo hace en la Unión Soviética en 1985, e introduce la Perestroika y la Glasnost, un par de reformas económicas y políticas que buscaban reformar el sistema socialista.
·         La quinta fase, el fin de la Guerra Fría, de 1989 a 1991. La Unión Soviética abandona Afganistán. Una revolución popular en Alemania termina con la Caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania. Comienza la caída de diversos regímenes comunistas en Europa del este. En 1991 se desintegra la Unión Soviética, y con ello se finaliza el conflicto.

Las consecuencias de la Guerra fría fueron, principalmente, la disolución de la Unión Soviética, la caída de los regímenes comunistas del bloque del este de Europa y la consolidación del capitalismo a nivel mundial como sistema económico.

A nivel territorial se obtuvieron diversas independencias como conecuencia directa de la caída de la Unión Soviética, los países “surgidos” fueron: Estonia, Letonia, Lituania, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Georgia, Armenia y Azerbaiyán; además, Alemania se reunificó y Checoslovaquia, por el contrario, se dividió



MAPA GUERRA FRÍA